Santiago de Chile.
Revista Virtual. 
Año 2
Escáner Cultural. El mundo del Arte.
Número 20.
12 de Agosto al
12 de Septiembre de 2000.

LA VIDA DE CALDERÓN DE LA BARCA

Jorge Z. Humaña, desde Toronto, Canadá.

Calderón De La Barca

Quién no ha dicho alguna vez: "La vida es sueño y los sueños. sueños son"? Incluso algunos saben que esa frase pertenece a Calderón de la Barca. Lo que muchos no saben es que esa frase fue escrita a principio del siglo 17 como parte de La vida es sueño, una obra de Teatro, año 1635, en Madrid. Calderón está intimamente asociado al desarrollo del Teatro español y reemplaza en ese sentido al gran dramaturgo Lope de Vega, quien muere el año 1635. Entre las mayores producciones de Calderón están El Médico de su honra, escrita el año 1635, La vida es sueño, ese mismo año, el Alcalde Zalamea, el año 1640 y la Hija del aire, el año 1653, para muchos su obra maestra. Calderón no se queda satisfecho con el Teatro y también escribió Operas y Zarzuelas.

Calderón muestra en su obra una clara tendencia hacia el aspecto sicológico y moral de la vida familiar y refleja, en su dilatada obra, un comportamiento anárquico, que se atribuye al abuso de la autoridad paternal de su padre, un hombre de carácter dictatorial, que marcó su carácter.

Nacido el año 1600, parecía destinado a la iglesia; fue matriculado en la Universidad de Alcalá el año 1614 y trasladado a la Universidad de Salamanca, a la muerte de su padre, al año siguiente, donde continua, hasta el año 1620, con estudios de arte y leyes. Ese año abandona sus estudios para ingresar al servicio del juez mayor de Castilla y en 1623 comienza a escribir obras de teatro para la Corte. Rápidamente se constituye en el líder de un pequeño grupo de poetas dramáticos reunidos por el Rey Felipe IV. En el año 1636 el rey lo condecora con el título de Caballero de Orden Militar de San Jaime.

Libro de Calderón De La Barca

Sin embargo, Calderón no se limita a producir para la corona, su popularidad se extiende a los teatros públicos . A la Muerte de Lope de Vega, el año 1635, Calderón es elevado a la categoría de Maestro de la dramaturgia española. Ante el levantamiento del país Catalán, en 1640, Calderón se enlista en una compañía conformada por los caballeros de las órdenes de caballerías. Sirve en esa calidad hasta el año 1642, cuando se margina del ejército. El año 1645 entra al servicio del Duque de Alba, en calidad de secretario.

Algunos años más tarde le nace un hijo ilegítimo cuya madre muere en el parto. Eso lo hace retornar a su vocación, se ordena sacerdote en 1651 y anuncia que ya no escribirá más para el Teatro. Este es un anuncio para la gran masa, pero a las órdenes del rey, continúa escribiendo para el teatro de la Corte. Durante ese período continuó escribiendo dos obras de Corpus Christi para Madrid, todos los años. Después de servir dos años para la iglesia de Toledo, regresa a Madrid, en 1657 y es nombrado capellán honorario del rey, en 1663.

A pesar de la importancia que adquiere en España el drama de la Corte, éste nace del teatro popular de Lope de Vega. Al principio no hubo diferencia entre el teatro popular y el teatro de la Corte; tanto los temas como la producción eran muy similares. Sin embargo, la construcción del Buen Retiro un espectacular teatro terminado en 1663, permitió realizar espectáculos que era imposible representar en el teatro popular, que no contaba con los mismos recursos.

Calderón De La Barca

A partir de ese momento, las obras del teatro de la Corte se desvían ostensiblemente del teatro popular hacia el generó barroco, combinando drama con danzas, música y artes visuales, desde el punto de vista producción; como temática se desvían hacia el teatro mitológico clásico griego e historia antigua. Así Calderón, como dramaturgo de Corte está asociado a la opera y a la zarzuela. El año 1648 escribe su primera zarzuela, El Jardín de Falerina. En 1660 escribe su primera ópera, La Púrpura de la Rosa, con todo el diálogo conectado con música; ésta fue seguida por Celos, aún del aire, matan. A ésta le siguió una opera en tres actos, con música de Juan Hidalgo. El siguió la tradición Italiana, en que la música estaba supeditada a la poesía.

Mientras el teatro de Lope es definitivamente un teatro popular, el drama de Calderón se identifica más con el teatro de la Corte, teatro que es una expresión menos realista y de forma más estilizada que la popular. Después de más de dos siglos, la preeminencia de la obra de Calderón de la Barca, sigue en el primer plano. Sin embargo, la crítica, más inclinada hacia el teatro realístico de Lope, especialmente a finales del siglo 19, desvaloró su obra, categorizándola como obra amanerada y convencional: la estructura de sus argumentos fueron considerados artificialmente rebuscados, sus caracteres tiesos, y artificiales y sus versos afectados y retóricos. Aún cuando él usa elementos técnicos y estilizados manerismos que por repetición contante aparecen convencionales, Calderón permanece suficientemente libre para hacer aparecer a sus personajes, en ocasiones, rídiculamente divertidos, de acuerdos a sus propias convicciones. Esta libertad indica una concepción de arte como un medio formal, que emplea sus elementos
artísticos de manera de comprimir y abstraer los elementos externos de la vida humana, con el objeto de expresar mas artísticamente sus elementos esenciales.

En ese sentido Calderón desarrolla la forma dramática y convenciones establecidas por Lope de Vega, basadas más en la acción que en la caracterización, con más unidad en el tema que en la historia. El crea una estructura cerrada original, mientras deja intacto el marco formal del drama de Lope. Desde el principio Calderón manifiesta sus
habilidades técnicas utilizando a sus personajes y los incidentes de la historia en el desarrollo de una idea dominante. A medida que su arte madura, sus historias son más complejas y sus acciones mas complicadas y compactas. La creación de modelos dramáticos complejos, en los cuales el efecto artístico aflora desde la percepción de la totalidad del diseño a través del amalgamiento de las partes, es sin duda uno de los mayores logros de Calderón en su calidad de artesano del teatro. El Pintor de su deshonra, de 1645 y El Cisma de Inglaterra, de 1627 son excelentes ejemplos de esta técnica. Las dificultades que la obra de Calderón presenta para el lector moderno ha conducido a oscurecer la originalidad de sus temas. Si aceptamos las convenciones de la comedia de la intriga española, una forma dilecta del teatro español, el las usó para un propósito muy serio: La Dama Duende, de 1629 es una clara demostración de su arte. En la Casa con dos puertas, mala es de guardar, también de 1629, muestra en todo su esplendor las intrigas del cortejamiento secreto; y las escaramuzas que se requieren, están tan bien representadas, que la tradicional reclusión de las mujeres, en las cuales estas intrigas están basadas, se presentan como las responsables del desorden social y de poner en peligro las relaciones de amor y amistad. No siempre lo peor es cierto, de 1640 y No hay cosa como callar, de 1639 marcan la cumbre de su desarrollo. Ambas obras también implícitamente critican el código de honor tradicionalmente aceptado. El rechazo de Calderón de las rígidas concepciones del código de honor es evidente también en sus tragedias.

Calderón De La Barca

En su famoso El Alcalde de Zalamea, se rechaza abiertamente el secreto y la venganza establecido por ese código de honor. Esa obra presenta un fuerte contraste entre la aristocracia y el pueblo: allí también se expone la degeneración de los ideales de la aristocracia; riqueza es asociada con labores manuales y el honor es más bien un asunto de integridad moral independientemente de las clases sociales de los individuos envueltos.

Calderón ocupa un lugar destacado en la literatura hispana, pero su grandeza no está radicada necesariamente sólo en eso, la profundidad y consistencia de su pensamiento, su preclara inteligencia, su integridad artística y la racionalidad y humanidad de sus conceptos morales hacen de Calderón de la Barca una de las mayores figuras de las letras del mundo.

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