Santiago de Chile.
Revista Virtual. 

Año 3
Escáner Cultural. El mundo del Arte.
Número 30.
12 de Junio al
12 de Julio de 2001.

ARQUITECTURA Y PINTURA.
GUMARO FERMANDOIS


Por: María Soledad Mansilla Clavel

Composición VI,
Gumaro Fermandois.

La pintura de Gumaro Fermandois es de elementos reconocibles, sin embargo, no podemos hablar de ella como un realismo, ya que puede mostrarnos cosas imposibles de encontrar en la realidad, por ejemplo, los cielos del amanecer y del crepúsculo coexistiendo en una misma visión, objetos colgados del aire, ventanas en medio del mar o la síntesis de Valparaíso mirado desde lo alto. Tal vez sería preciso hablar de un realismo mágico para una parte de su trabajo, pero estaríamos refiriéndonos a una sola faceta de las que conviven en la obra del artista. Igualmente válida y quizás mucho más interesante es la otra, que muestra una ciudad sin usar de las perspectivas tradicionales.

En esto de las perspectivas, es adecuado precisar que el fraccionamiento y diversidad de puntos de visión que aparecen en la obra de Fermandois, tampoco obedece a la perspectiva que en el siglo XX hemos conocido como la picassiana, puesto que el pintor ha dado un significativo paso adelante en lo que a la materia se refiere, agregando a las posibilidades de ver un objeto, un paisaje costero o citadino, incluyendo las variantes del espacio y del tiempo.

Composición X, Gumaro Fermandois.

El artista es arquitecto. Se desempeña con éxito en su profesión y ha hecho una larga carrera docente en la Universidad de Valparaíso. Estudió Arte en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar con Edgardo Catalán y con el maestro Hans Scholtbach.

Hay también una suerte de contradicción en su obra, que por una parte posee una carga mágica, con una buena dosis de poesía y por otra, una estructuración más fría, que proviene sin duda de su formación arquitectónica, que impide que la primera se desborde. Ambas encuentran un perfecto equilibrio.

Gumaro, ¿Cuándo comienza su interés en lo artístico?

Siempre hubo un interés, desafortunadamente mal educado en la enseñanza secundaria. Recuerdo esa frase por ejemplo: "tomen una hoja, háganle el margen". Hoy se sigue usando la misma metodología. Con eso ya limitan la expresión del estudiante. Si te sales del margen, estás mal.

Composición V, Gumaro Fermandois.

¿Nota Ud. en sus estudiantes esa limitación?

Claro. De ahí viene un bloqueo absoluto con el que yo tengo que luchar en la Escuela de Arquitectura con los alumnos de primer año. El nuestro es un sistema que no toma en cuenta el arte, porque para el Ministerio y la gran mayoría de las personas, la educación en el arte es un adorno, un extra, un valor agregado, se puede vivir sin él. No se advierte su real valor, que es estimular un modo de pensar diferente al cotidiano, abrir el horizonte, dar posibilidades. Y aplicable a cualquier campo, porque el arte es para todo el mundo, no es solo para los artistas.

Ud. estudió un año en la Escuela de Bellas Artes antes de entrar a la universidad. La arquitectura, ¿consolidó su inclinación natural a la pintura?

El año en la Escuela de Bellas Artes fue muy fructífero, con un profesor de mucho rigor como Edgardo Catalán. La arquitectura fue un freno. No la reafirmó. Más bien la condicionó. Creo que una y otra cosa se condicionan recíprocamente.

Composición VII,
Gumaro Fermandois.

¿Cuál condicionó a cuál en Ud.?

Yo diría que es una lucha que tengo hasta hoy. Reconozco que la arquitectura condicionó mi manera de pintar, que es toda muy pensada, muy armada y poco espontánea. En realidad yo no soy espontáneo. Tampoco quiero parecer lo que no soy. Creo que la pintura es un reflejo de lo que uno es y cuando se trata de ser otra cosa, sale falso y no resulta.

¿ El arquitecto es el planificado?

Absolutamente y eso mi pintura lo tiene porque tengo esa formación.
¿Eso es bueno o malo para la expresión artística?

Creo que le resta un poco. Y también te ayuda, porque te da una estructura visual, una base, algo sólido. Ahí es donde hay que equilibrar y es lo que trato de hacer últimamente, que eso no ahogue la parte expresiva.

Composición VIII, Gumaro Fermandois.

¿Necesariamente la pintura tendría que ser expresiva, gestual o algo así?

No. Son modos, maneras. Pero en el arte es la expresión la que debe estar al servicio, superar los medios.

¿ Cree que se debe privilegiar la expresión o el contenido?.

Me parece que tienen que ir de la mano. La expresión debe ser con sentido.

¿Cuál es la parte expresiva y cuál la del contenido en su obra?

La parte expresiva de mi obra es el color, porque yo noto que eso es lo que me sale espontáneo y cambia muchísimo según mi estado de ánimo. Puedo partir un cuadro de una manera y terminar con otro colorido y tengo épocas de cromáticas muy diferentes. Hay colores que me animan y otros que me repelen El contenido en cambio, tiene que ver con una idea a desarrollar. Una de las que he trabajado, que obviamente tiene que ver con la arquitectura, es la representación del espacio, pero sin recurrir a la perspectiva clásica.

Composición I,
Gumaro Fermandois.

Su obra presenta muchas veces espacios simultáneos.

Ese es otro aspecto que desarrollo, la simultaneidad de puntos de vista. No esa multiplicidad a lo Picasso, pero al menos dos. Tiene que ver con colores distintos, con el tiempo, con horas del día, con alguna variedad en el cielo, con lo que me pasa cada día, con el camino costero, porque vivo en Con-Con. Es lo que me da la cuidad.

Resumiendo, mi pintura tienen que ver con el tiempo, el espacio y una representación no tradicional, o sea, sin la perspectiva. La domino como arquitecto, pero uso otros medios, como el color, el claroscuro, la posición y tamaño de los elementos, etc.

¿Qué elementos usa para evadir lo tradicional?

Por ejemplo, el horizonte. En él aunque sea solo un cambio de color, el espectador y yo los asociamos a lo muy lejano. Eso tiene que ver con el espacio, pero no con la perspectiva.

También aborda la cosa típica de Valparaíso, con visión ortogonal y con una suerte de síntesis que no solo abarca lo pictórico sino la esencia de lo porteño. Cuando terminé arquitectura e ingresé a la Escuela de Bellas Artes, empecé con lo que tenía, que eran los croquis de arquitectura. Ahí nació esta idea de no hacerlo tan obvio, de expresarlo de otro modo. Se trata de escapar de la cosa pintoresca, anecdótica y trabajar con la esencia de lo que da la ciudad, las situaciones espaciales, los puntos de vista múltiples, que la ciudad los tiene, de transformarla un poco. Valparaíso es una ciudad que uno mira hacia abajo y hacia arriba. Eso no sucede en muchas ciudades.

Composición III,
Gumaro Fermandois.
Hay un toque surreal en la descontextualización de ciertos objetos. La toalla o la camisa colgadas de ninguna parte.......

Lo surreal no me lo he planteado como fin. Se fue dando. Son situaciones que se me van ocurriendo en la medida que voy haciendo pintura. El término me queda como un poco grande. Algunos le dicen realismo mágico. Hay algo como un armado no convencional, no lógico. Yo no sabría como calificarlo, la verdad.

¿Cómo crear una nueva realidad?

No tanto. Sería un poco optimista. Hay un grado de apego, más - menos, a la realidad y eso depende también del estado de ánimo. A veces llego hasta una abstracción y otras, más cerca de lo real. No pretendo ser realista, hiperrealista menos, sino trabajar con asociaciones a la realidad, ordenamientos que tienen más bien que ver con un rol plástico de esa realidad dentro de la realidad del cuadro. Yo siempre digo que soy figurativo pero no realista. En todo caso, tampoco hay una abstracción

Composición II, Gumaro Fermandois.

La arquitectura es pensada y controlada en su ejecución. ¿Y la pintura?

La pintura no, sufre transformaciones en la ejecución y en el camino van apareciendo sorpresas. Ojalá sea así para llegar a un final inesperado.

¿ El hecho de ser profesor le mete en la mente, el cuerpo o el alma una serie de conocimientos teóricos que se van incluyendo en su obra?

Absolutamente.

¿Que le falta a nuestro medio plástico?

Lo que más echo de menos es la llegada al público, que parece impermeable a este tipo de actividades. Lo toma como algo absolutamente superfluo que está ahí, pero no le afecta para vivir. En nuestro medio, los referentes siguen siendo los mismos. Si alguien quisiera un cuadro, elige uno lo más figurativo posible, ojalá del siglo XIX. Lo más avanzado son los impresionistas, que ya cumplieron más de 100 años. De lo contemporáneo no hay información. Y cuando la hay, produce un rechazo de plano. En arquitectura pasa igual. Somos un país chato en ese sentido. Y somos críticos de los que son un poco distintos. En arquitectura es lo mismo: cuando te quieres hacer una casa miras tres siglos para atrás.

Composición IX, Gumaro Fermandois.

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