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El JAZZ DE BILLIE HOLIDAY
Por Alvaro Oliva
La canción “Strange Fruit” de Billie Holiday resuena en un salón, de la primera mitad del sigo XX. Su voz grave, emite lentitud, lamento y espera, acompañada del fiel sonido de un piano que se luce, frente a los miembros del público que frotan sus copas. El ambiente creado, por esta desaparecida artista, genera un respeto sepulcral, entre los asistentes.
Una elegante cortina enmarca a Billie, mientras el eco de su impecable voz recorre cada rincón del espacioso salón-bar. La calidad vocal de esta intérprete norteamericana recorrió diversos escenarios donde, simplemente, declaraba sin tapujos y filtros las emociones que la determinaban.
Holiday, cuyo nombre real fue Eleanora Fagan Gough, nació el 7 de abril de 1915, en Filadelfia. Sus primeros años, estuvieron acompañados por su joven madre Sadie Fagan y su padre Clarence Holiday, un guitarrista y bajista de jazz quien la abandonó, cuando todavía era un bebé.
Su paso por la escuela fue muy vertiginoso e inestable. A los 10 años, fue enviada a un establecimiento católico, tras admitir haber sido violada. Más tarde, en el año 1927, se marchó, junto a su madre, a Brooklyn, donde empezó a prostituirse.
Su carrera artística comenzó en algunos clubes de Nueva York hasta que alcanzó la fama en, 1933, tras unirse a un pequeño grupo de músicos dirigidos por Benny Goodman. Su primer disco fue creado en 1933; “Your Mother s Son-In-Law”. Así, en sus comienzos, grabó con los mejores músicos del jazz tales como Ben Webster, Benny Goodmany Roy Eldridge, entre otros.
El 23 de noviembre de 1934, deslumbró con su voz, durante una presentación, en el “Teatro Apollo” recibiendo buenas críticas. Tras ese momento, se consolidó como cantante de jazz y blues comenzando a recorrer los clubes de la calle 52 y de Manhattan.
Entre 1937 y 1940, creó importantes éxitos como “My Last Affair” (This Is) (1937), “Strange Fruit” (1939) “I Can't Get Started” (1938) y “Night and Day” (1940). A finales de 1938, comenzó a cantar en el club nocturno neoyorkino “Café Society” junto al pianista Sonny White.
Más tarde, trabajó con estrellas como Lester Young, Count Basie y Artie Shaw convirtiéndose en una de las cantantes de jazz, con mayor reputación.
Holiday comenzó el uso abusivo de drogas a contar de las década del cuarenta, hasta que la heroína y el alcohol comenzaron a destruirla, motivo por el cual su voz se deterioró.
Por otra parte, su vida personal también fue variada, ya que contrajo matrimonio con el trompetista Jimmy Monroe, en 1941 y, a la vez, mantuvo una relación con el músico Joe Guy. Finalmente, se divorció, en 1947.
Posteriormente, en 1952, se casó con un “justiciero” de la mafia llamado Louis Mckay del cual se separó.
Varias de sus canciones como “God Bless the Child”, “I love you porgy” o “Fine and mellow” se han convertido en clásicos del jazz. A pesar de sus continuos éxitos, fue arrestada por posesión de heroína y estuvo, ocho meses, en prisión. Su tarjeta para trabajar en los clubs de Nueva York fue revocada, y no pudo cantar durante los últimos doce años de su vida.
Holiday falleció de cirrosis hepática, mientras permanecía bajo la custodia policial, el 17 de julio de 1959, a la edad de 44 años. Así, se consolidó el final de la vida de Billie, una existencia extrema de principio a fin, donde su voz y atmósfera aún persiste, en estos días digitalizados de una sociedad; cómoda, visual y automatizada.